De agua y rojos
Hace tiempo pasaron por casa dos amigos fotógrafos. Llevaban todo el día cámara en mano haciendo un trabajo importante. Desde temprano hasta última hora de la tarde.
Mientras tomábamos un café uno de ellos se asomo a la terraza y dijo Uau, qué anochecer. Y a pesar de las muchas horas de cámara que llevaba encima, volvió a abrir la mochila, montó un 17-40 y empezó a disparar.
Somos gente rara los fotógrafos. No imagino a un cirujano que, después de estar todo el día en quirófano, se lleve sus utensilios para seguir operando por diversión.
A mí me ocurre. Disparo miles de fotos al año por temas laborales, pero no concibo irme de vacaciones sin mi equipo. Igual es una enfermedad
Denia, 2008.
26. Noviembre 2008, 23:13
Publicada en: Paisajes & Lugares

